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Pleamar

Pleamar Restaurantes

De la reserva en el PMS
al platillo que sale de la cocina.

Un solo sistema para toda la noche de servicio. Las cortesías se calculan solas, el huésped reserva desde su celular y el piso trabaja con la misma información — sin capturar nada dos veces.

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El corazón

Cuántas cenas le tocan, sin que nadie lleve la cuenta

En un todo incluido las cortesías dependen del tipo de habitación y de las noches de estancia, y esa cuenta hoy la llevan personas: el concierge en su libreta, el huésped preguntando en recepción, y nadie con la misma cifra.

Pleamar la calcula al entrar la reserva y la mantiene al día cuando el huésped cambia de habitación, adelanta su salida o extiende su estancia. Las reglas las define el hotel desde su panel — no van escritas en el código, así que cambiar un plan no nos necesita a nosotros.

Una noche de servicio

Reservar es la parte fácil

Lo difícil viene después: quién llegó, en qué mesa cabe, qué tiene la cocina encima, y qué pasa cuando aparecen cuatro sin reserva a las nueve. Un módulo de reservas resuelve el primer minuto de esta lista.

  1. 17:40

    Entra una reserva nueva del PMS

    El huésped que se registró hace veinte minutos ya aparece con sus cortesías calculadas. Nadie lo capturó.

  2. 18:10

    La hostess reparte la noche en el plano

    Aparta mesas sin dar a nadie por llegado. La 2157 dice «va con 2158»: las dos habitaciones aparecen juntas y, como no hay mesa de seis, se unen dos.

  3. 18:55

    El concierge reserva para dos habitaciones juntas

    La 412 y la 414 viajan en grupo y quieren la misma mesa. Un solo cupón para las dos, y el cupo descontado por el total de personas.

  4. 19:30

    Abre el servicio

    La hostess ve en su tablet quién ya llegó, quién falta y qué mesas quedan libres para cada horario.

  5. 20:10

    Cuatro personas sin reserva

    Walk-in: ocupa lugar del cupo, pero no consume cortesías de nadie. La cocina los ve al instante.

  6. 20:25

    Una mesa quiere cambiarse al mexicano

    El encargado lo autoriza y queda registrado quién lo hizo. Se libera el cupo del restaurante de origen y se descuenta el del destino.

  7. 21:00

    La cocina trabaja con la cola real

    Catorce platillos pendientes, y a la vista los del turno de las 21:30 para ir adelantando. El mesero ve cuáles están listos sin preguntar.

  8. 22:40

    Se cae el internet

    En el piso no se entera nadie. El servidor del hotel sigue sentando, levantando órdenes y despachando cocina.

  9. 23:30

    Vuelve el enlace

    Todo el trabajo de la última hora sube solo, sin duplicados y sin que nadie recapture nada.

Cada rol

Cada rol con su pantalla, todos con los mismos datos

Portal del huésped

Bilingüe y sin instalar nada. Se identifica con su número de confirmación y un código que llega a su correo, ve las cenas que le corresponden, elige restaurante y horario, y escoge sus platillos desde el celular.

Concierge

Reserva por número de habitación —individual o para un grupo de habitaciones—, con cupón imprimible y la cuenta de cortesías siempre a la vista. Puede refrescar una reserva contra el PMS, y si la cena pisa la cita de spa del huésped, se lo avisa.

Cupos

Aforo por restaurante, día y horario. Se generan por rango de fechas, y el sistema descuenta cada lugar de forma atómica: dos personas reservando el mismo asiento a la vez no lo consiguen las dos.

Hostess

Quién llegó y quién no. Sienta por mesa —compartida entre reservas del mismo horario, o agrupando varias mesas para un grupo grande—, registra walk-ins y autoriza cambios de restaurante y sobrecupos.

Mesero

Sus mesas sentadas, cuáles no han levantado orden, y los platillos listos para servir. Puede agregar platillos a una mesa ya sentada sin volver a empezar.

Cocina

La cola real de platillos por preparar, con lo que viene después. Cambia el estado de cada uno y el mesero lo ve en su pantalla sin que nadie grite por el pase.

El piso

El salón dibujado, y la noche repartida antes de abrir

Sustituye a la hoja con cuadritos dibujada a mano, y al sobre que se archiva al cerrar.

El plano del salón

Las mesas donde están, con sus sillas: una mesa con cuatro sillas pintadas y seis vacías se entiende sin leer. Se dibuja una vez —con el dedo o con el ratón, partiendo de un acomodo que se sugiere a partir del nombre de las zonas— y sale impreso con quién va en cada mesa, para el atril de la entrada.

Zonas con aforo

Terraza, ventana, jardín: cada zona con su nombre, su color y su aforo, que se calcula de las sillas. Mover una mesa de la terraza al centro corrige los dos números solos.

Apartar no es sentar

La hostess reparte la noche con horas o días de anticipación sin dar a nadie por llegado. Sentar sigue siendo del día, y con la mesa ya apartada es un solo toque. Una mesa apartada cuenta como ocupada: no se reparte dos veces.

Los que van juntos

Cuando la nota dice «va con la 2158», el sistema lo lee y junta a las dos habitaciones en un bloque que se sienta de un toque. Si no hay una mesa de seis, se unen dos. Casi dos de cada tres reservas con nota nombran otra habitación.

Comentarios del piso

«Llegaron tarde», «pidieron cambiar de mesa»: la hostess los deja en la reserva, firmados con su nombre y la hora, y se suman en vez de pisar la nota del concierge.

El cierre de turno

El sobre que hoy se llena a mano: capitán, meseros, cocina, bar, huéspedes todo incluido y EP. Los conteos se calculan solos, y la hoja lleva las reservas de la noche con sus notas — lo único que contesta una queja semanas después.

Integración

Las reservas entran solas desde Opera Cloud

Varias veces al día, no una

Un sondeo frecuente durante las horas de llegada y dos barridas completas —madrugada y noche— que miran también hacia atrás. Sin eso, a quien llegó hace tres días no se le vuelve a mirar nunca, y su cambio de habitación se pierde.

Sin capturar nada dos veces

Altas, cambios de habitación, salidas anticipadas y extensiones de estancia llegan sin que nadie los teclee. Las cortesías se recalculan con cada cambio.

Con un fusible

El conector tiene un tope diario de llamadas al PMS. Si algo se desboca —un bucle de reintentos de madrugada— se corta solo y deja constancia, en vez de aparecer en la factura del mes siguiente.

Y además

Experiencias que el huésped pide desde el portal

Maridajes, celebraciones, spa. El huésped deja la solicitud y llega a quien la atiende. No cobra nada: el cargo lo hace el hotel por donde ya lo hace, y así el sistema no entra en el terreno de los pagos ni de sus reglas.

Se enciende y se apaga por hotel, y el mismo catálogo alimenta el portal, el panel y las pantallas del vestíbulo.

Contacto

Veámoslo con sus restaurantes

La demostración se hace con sus tipos de habitación, sus cortesías y su carta.

[email protected]