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Pleamar

Pleamar Pantallas

Una pantalla en negro
no se lee como «salón libre».

Se lee como sistema roto. Por eso Pleamar Pantallas nunca devuelve un error ni un hueco: cuando no hay nada programado baja un escalón, y el último escalón no se puede quitar.

Verlo funcionando

La idea central

Cuatro escalones para decidir qué muestra cada pantalla

No es una lista de reglas: es una caída ordenada. Si el primer escalón no tiene nada que decir, se pasa al siguiente — y siempre hay un siguiente.

  1. 1

    La programación vigente del espacio

    El congreso que está ahora mismo en ese salón, con su horario y su prioridad.

  2. 2

    El respaldo de ese espacio

    Lo que ese salón muestra cuando no tiene evento: su propia imagen, no una genérica.

  3. 3

    El respaldo general del hotel

    La pieza institucional que sirve para cualquier pared de la propiedad.

  4. 4

    El suelo: logotipo y hora

    El escalón que no se puede quitar. Una pared con el logo y la hora está viva; una pared negra parece una avería, y alguien va a ir a revisarla.

Qué hace

Lo que sustituye, y lo que añade

Reemplaza el sistema de señalización que el hotel ya tiene, sin obligar a nadie a reaprender dónde mirar.

Tablero de recepción

Tarifas, check in/out y tipo de cambio, con las banderas derivadas del código de moneda. Copia la disposición del tablero que el hotel ya tiene colgado — a propósito: quien pasa por recepción lleva años sabiendo dónde mirar. Lo que cambia es que subir el dólar deja de ser rehacer una imagen.

Programación por espacio

Cada salón, vestíbulo o pasillo con su calendario. Las programaciones que empatan en prioridad se turnan solas, así que dos eventos del mismo día comparten la pared sin que nadie decida a mano cuál gana.

Avisos de emergencia

Fuera de la escalera de prioridades, a propósito: una evacuación no puede perder contra un congreso por un número mal puesto. Y es lo único que el servidor local puede publicar por su cuenta — porque el huracán que justifica el aviso es justo lo que tira el enlace.

El cartel del pasillo

Logotipo y hora arriba, la pieza en medio y el pronóstico de los próximos días abajo, copiado del cartel que el hotel ya tiene colgado. Un vídeo vertical puede llenar el ancho de la pared, con el marco encima. Y el marco se apaga por partes: por la noche, el institucional va a pantalla completa sin un reloj encima.

Vídeo e imagen

Carrusel por pieza con control de volumen desde el panel, en caliente. Un vídeo de un giga entra pegando su enlace: lo descarga el servidor, no el navegador de quien lo sube. Y si una pieza no carga, la pared se la salta en vez de dejar sus segundos en negro.

Extras y experiencias

Las pantallas pueden mostrar el catálogo de experiencias del hotel —maridajes, celebraciones, spa— tomándolo del mismo sitio que el portal del huésped. Sin capturarlo dos veces y sin que se desfasen.

Durante un corte

Las paredes son lo último que debería apagarse

Los archivos viven también en el hotel

No basta con que el servidor local sepa QUÉ mostrar: necesita los bytes. Se descargan a la propiedad con verificación de integridad, presupuesto de disco y barrido de lo que ya nadie usa. Un catálogo sin archivos es una pared en blanco con muy buena información.

La caja pregunta primero a la nube, luego a casa

Suena al revés y es la única combinación que un navegador permite. El resultado es el que importa: datos frescos de arriba, archivos de la red de casa. Si arriba no contesta, sigue con lo de casa sin que nadie note el cambio.

El reproductor se repara solo

Si la página se queda en blanco o se queda vieja, la caja lo detecta y se recarga. Una pantalla colgada del techo puede pasar semanas sin que nadie la toque: tiene que recuperarse sin ayuda.

La caja

Una app de Android que es un envase, no el producto

El diseño de las pantallas se sirve desde el servidor. Si estuviera dentro de la app, mover el reloj de sitio obligaría a publicar una versión y actualizar trece cajas colgadas del techo — y ese trabajo no se hace: se acumula.

La app lleva solo lo que un navegador no puede hacer: arrancar al encender la corriente, quedarse en modo quiosco sin salida, recuperarse sola si la página se cae, sonar, y hablar con el servidor del hotel aunque el contenido venga de la nube.

Y cada caja se presenta con su propia identidad: un código, un equipo. Si una segunda caja intenta usar el código de una pantalla, el panel lo dice — en vez de que dos paredes enseñen lo mismo sin que nadie lo sepa, que es lo que pasa cuando el código es una contraseña compartida.

Contacto

Le enseñamos sus propias pantallas

Con los espacios y el tablero de su hotel, no con una demostración genérica.

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